El hastío está de moda

En el siglo XIX no había mejor forma de mostrar la riqueza propia que el hastío. Hastío definido como aburrimiento existencial, esa expresión facial que indica a todo el que sea mínimamente perceptivo que uno ya ha visto y hecho todo lo que el mundo tenía por ofrecer. Estar aburrido era señal de fortuna, de la misma manera en que Rubens retrataba a las hipnóticas michelínicas mujeres de la nobleza. Si tienes dinero, puedes comer. Si tienes dinero, puedes dar tantas cosas por hecho que no queda nada que ilusione.

Parece que por mucho que esta sociedad avance no podemos dejar de estar condenados a la falta de originalidad. Repetimos constantemente las conductas y errores de nuestros padres, abuelos y tatarabuelos. Somos ese pobre hámster que siempre corre en una rueda sin llegar a ningún sitio. Por más que pretendamos ser distintos, hay que aceptar que todo está inventado.

Esta es la razón existencial por la cual el hastío vuelve a estar de moda. Aquellos nacidos en el privilegio dan por supuesto que todo lo que el mundo tiene por ofrecer está a su alcance, por lo que no es necesario ningún esfuerzo, y sin esfuerzo, sólo queda caer en ese plácido aburrimiento sólo interrumpido por el ocasional drama, bien casual, bien provocado.

El hastío toma muchas formas. Puede ser una inmadurez permanente, veánse aquellas personas (uno ya no puede distinguir entre hombres y mujeres) que viven en un constante estado de jolgorio y despreocupación que más bien recuerdan a esos pequeños niños recién entrados en la universidad que se creen mayores. Angelito);

Puede ser un pseudo intelectualismo, a los cuales yo personalmente prefiero llamar «culturetas» – por favor, nótese que yo jamás habría inventado un término similar. Pero es como se definen a sí mismos y no puedo evitar regocijarme ante la evidente contradicción en que incurre aquel que cree que posee todo el conocimiento de la literatura y las artes pero se atreve a utilizar un palabro de semejante calibre – Estos suelen consumir blogs presumiblemente profundos y han leído un par de libros de Paulo Coelho. Personalmente, son mis favoritos, me gustaría hablar en otra ocasión sobre ellos.

Por último, puede tomar la forma del hombre sin propósito, sin las ideas claras, sin un objetivo vital que lo defina. Conducirá su vida como ha conducido todas sus decisiones, sin pasión ni esperanza. Suele ser gente que odia la comida china, que desprecia viajar a Asia y considera que la única ciudad que merece la pena es Londres. Quién sabe por qué ¿acaso Madrid le habrá hecho algo? Aquéllos especímenes conocidos por este humilde autor jamás le han respondido de forma satisfactoria.

El hastío está de moda, como está de moda un bolso de Michael Kors, un «stories» de frase profunda, y una foto mirando al mar.

Y por mucho que lo pretendamos, que intentemos que ese hastío nos diferencie del resto, debemos aceptar que todos hemos tenido la misma idea.

He de terminar preguntando ¿alguno ha notado que yo soy el primer cínico hastiado?

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